miércoles, 25 de septiembre de 2013

Se preguntarán quien soy y que hago escribiendo esto, bueno, quiero contarles como mi vida cambió de un día a otro.
Mi nombre es Isabella Conner, una chica de 18 años viviente en Londres, Inglaterra. 
Empecemos por decir que no soy igual a las otras chicas, mi mundo no se basa en las compras y los muchachos, no salgo a fiestas o como quieran representar a la diversión.
Pantalones sucios y gastados, blusas holgadas, tenis sin lavar y gorras, esa soy yo. El día lo paso en el taller mecánico de mi padre, ayudándolo con los miles de autos que llegan diario, en especial de adolescentes, pues el pequeño local se encuentra cerca de una preparatoria, muy prestigiosa por cierto, así que sólo vienen niños de papi en Mercedes, BMV entre otros.
¿Mi rutina diaria? Levantarme 5:30 am, tomar una ducha rápida para poder desayunar con mis padres y mi hermano mayor, su nombre es Matt, 20 años de edad, estudiante de leyes pero él no es lo importante, aunque se preguntarán porque yo no estudio ¿Cierto? Digamos que nuestra economía no es la mejor por tal motivo mis padres decidieron que mi hermano como el otro hombre de la casa tiene que ser alguien en la vida para poder aportar algo a la familia, suena machista ¿No?, mi mamá se dedica a hornear ricos pasteles.
¿Amigos? Sólo una y su nombre es Annie Smith, ella al contrario de mi es de muy buena familia y asiste a la escuela cerca del taller por eso a veces saliendo de clases va a verme y platicamos un momento, sus padres me han ofrecido infinidad de veces pagar mis estudios en la misma escuela pero por ¿Dignidad? Sí, eso mismo, mis padres y yo nos negamos, ella baila ballet y en realidad es buena, somos polos opuestos, ella es delicada y de verdad cuida su imagen.
Ayer Annie me comentó que hoy sería su último día de clases y habría una pequeña fiesta para festejar la despedida de clases y la bienvenida al verano, me ha rogado acompañarla pero como ya comenté eso no es lo mío en absoluto. Estaba perdida en mis pensamientos pero un claxon me hizo reaccionar, mire mi reloj de muñeca marcaba las 7:40 am, era un lindo mercedes negro el que tenía enfrente, la puerta del conductor se abrió lentamente y angelicalmente salió un muy atractivo chico rubio con lentes negros, jeans ajustados, playera blanca haciendo conjunto con una hermosa chamarra de cuero negra, ningún chico me había deslumbrado con él lo había hecho, el rico viento mañanero movía delicadamente su cabellera, por una milésima de segundo me miró y se acercó.
-Hola- Pronunció aquella maravilla de la naturaleza
-Buenos días- Dije con un hilo de voz, de los nervios no podía hablar bien
-Vengo a dejar mi auto, está tirando demasiado humo, en verdad necesita la afinación- Dijo mirando su celular
-Bueno estás en el lugar indicado, es un taller mecánico- Sonreí tontamente
-Sí, eso noto- Su voz sonaba desinteresada y con ironía mezclada, claro, mi respuesta había sido estúpida.
De repente la puerta del copiloto se abrió, bajaba una chica de cabellos rubios, vestía ¿Eso era una falda? De lo diminuta que era podría pasar por un cinto, altos tacones ¿No encontró sancos? Y una pequeña blusa que dejaba ver la mayoría de sus pechos y un arete en el ombligo, para mi gusto se veía muy vulgar, al estar parada a lado de aquel chico, enredo su brazo en el brazo de él y mirándome de arriba abajo con repugnancia, ya vivía acostumbrada a eso.
-¿Podemos irnos cariño? Este sitio me da asco- Dijo la hueca con una voz chillona y molesta para mis oídos
-Claro linda- Le sonrió ampliamente y volvió la mirada a mi-Debo encargarte a mi bebé, es muy preciado para mí, lo quiero listo a las 2 pm- Salió exigente el niño
-Haré lo posible, aun quedan más autos por componer
-¿No escuchaste? Él te dió una orden- Esa chica no me agradaba-Vamos amor, llegaremos tarde a clases- Jalando al chico del brazo y sin decir nada los dos salieron de ahí tomados de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario